ACTUALIDAD Y PERSPECTIVAS DE LA EXPLOTACIÓN DE RECURSOS MINEROS METÁLICOS EN COSTA RICA
RESUMEN EJECUTIVO
La minería es una actividad tan antigua como el ser humano. Todo aquello que utiliza el ser humano, que no se reproduce, se tiene que sacar de la Tierra por medio de una explotación minera.
Costa Rica ha tenido actividad minera desde antes de la Colonia, testigo de ello son todos los artículos arqueológicos recuperados. Durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX, se desarrolló la minería metálica para extraer oro y plata. Como la inversión para poner a trabajar una mina es alta, se ha dependido mayoritariamente de la inversión extranjera.
Las experiencias con minas de oro a cielo abierto en Costa Rica no han sido buenas en las últimas tres décadas, en este trabajo se analizan tres casos. El negocio minero de metales es muy volátil porque depende en gran parte de los precios de los metales en los mercados mundiales y de las inversiones en las bolsas de valores donde se cotizan las acciones de las compañías mineras. Y un factor también importante es el ambiente político del país o lugar donde se ubica la mina que, como en el caso de la mina Beta Vargas, el mayor opositor que tuvo fue la Municipalidad de Puntarenas que le negó la patente comercial.
Por lo anterior, el inversionista extranjero tiene en mente la ganancia que puede obtener, si las condiciones se le ponen adversas simplemente abandona los proyectos o suspende la explotación temporalmente en espera de mejores precios en el mercado. Esto es más probable que ocurra cuanto más pequeña sea la empresa que invierte en el desarrollo minero.
El conocimiento sobre geología y minería ha ido incrementando en Costa Rica, conforme evoluciona la legislación y la creación de instituciones. Desde hace unos 20 años se ha venido produciendo mucha legislación en el campo ambiental. En el área de minería las dos instituciones más relevantes son la Dirección de Geología y Minas y la Secretaría Nacional Ambiental, ambas del MINAE, la coordinación entre estas dos instituciones es de mucha relevancia. Un ejemplo de esto fue todo lo actuado a raíz del deslizamiento que provocó la paralización total de la Mina Bellavista en el año 2007. Sin embargo, ambas instituciones cuentan con serias limitaciones de recursos y capacitación de su personal, el cual cambia con frecuencia, ya sea por traspaso a otras dependencias del Estado, como por los vaivenes políticos.
De los casos de minas analizados, pareciera que hay un factor común que perjudica la recuperación del oro en las minas a cielo abierto de Costa Rica, el cual es la presencia de arcillas. O, simplemente, es un argumento utilizado para justificar el abandono de al menos los proyectos Beta Vargas y Macacona.
En Costa Rica, la actividad minera genera ingresos para las municipalidades, la DGM y las asociaciones de desarrollo; y paga los impuestos que todas las industrias están obligadas a pagar.
Las modificaciones que se le hicieron al Código de Minería por medio de la Ley No. 8904 responden a posiciones políticas, justificadas, en parte, por malas experiencias de minas de oro a cielo abierto como Macacona y Beta Vargas, en las que las empresas se fueron del país al bajar los precios del oro en el mercado mundial; y, por otra parte, por desconfianza en la capacidad de las instituciones nacionales y los profesionales de Costa Rica. La discusión legislativa se dio en un marco de argumentación técnica mal interpretada. La consecuencia es que la ley prohibirá el uso de cianuro y mercurio en unos pocos años y los mineros artesanales, que esa misma ley pretende proteger, se quedarán sin trabajo o se mantendrán en la clandestinidad e ilegalidad.
Descargar aquí
http://www.uci.ac.cr/Biblioteca/Tesis/PFGMLGA50.pdf
La minería es una actividad tan antigua como el ser humano. Todo aquello que utiliza el ser humano, que no se reproduce, se tiene que sacar de la Tierra por medio de una explotación minera.
Costa Rica ha tenido actividad minera desde antes de la Colonia, testigo de ello son todos los artículos arqueológicos recuperados. Durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX, se desarrolló la minería metálica para extraer oro y plata. Como la inversión para poner a trabajar una mina es alta, se ha dependido mayoritariamente de la inversión extranjera.
Las experiencias con minas de oro a cielo abierto en Costa Rica no han sido buenas en las últimas tres décadas, en este trabajo se analizan tres casos. El negocio minero de metales es muy volátil porque depende en gran parte de los precios de los metales en los mercados mundiales y de las inversiones en las bolsas de valores donde se cotizan las acciones de las compañías mineras. Y un factor también importante es el ambiente político del país o lugar donde se ubica la mina que, como en el caso de la mina Beta Vargas, el mayor opositor que tuvo fue la Municipalidad de Puntarenas que le negó la patente comercial.
Por lo anterior, el inversionista extranjero tiene en mente la ganancia que puede obtener, si las condiciones se le ponen adversas simplemente abandona los proyectos o suspende la explotación temporalmente en espera de mejores precios en el mercado. Esto es más probable que ocurra cuanto más pequeña sea la empresa que invierte en el desarrollo minero.
El conocimiento sobre geología y minería ha ido incrementando en Costa Rica, conforme evoluciona la legislación y la creación de instituciones. Desde hace unos 20 años se ha venido produciendo mucha legislación en el campo ambiental. En el área de minería las dos instituciones más relevantes son la Dirección de Geología y Minas y la Secretaría Nacional Ambiental, ambas del MINAE, la coordinación entre estas dos instituciones es de mucha relevancia. Un ejemplo de esto fue todo lo actuado a raíz del deslizamiento que provocó la paralización total de la Mina Bellavista en el año 2007. Sin embargo, ambas instituciones cuentan con serias limitaciones de recursos y capacitación de su personal, el cual cambia con frecuencia, ya sea por traspaso a otras dependencias del Estado, como por los vaivenes políticos.
De los casos de minas analizados, pareciera que hay un factor común que perjudica la recuperación del oro en las minas a cielo abierto de Costa Rica, el cual es la presencia de arcillas. O, simplemente, es un argumento utilizado para justificar el abandono de al menos los proyectos Beta Vargas y Macacona.
En Costa Rica, la actividad minera genera ingresos para las municipalidades, la DGM y las asociaciones de desarrollo; y paga los impuestos que todas las industrias están obligadas a pagar.
Las modificaciones que se le hicieron al Código de Minería por medio de la Ley No. 8904 responden a posiciones políticas, justificadas, en parte, por malas experiencias de minas de oro a cielo abierto como Macacona y Beta Vargas, en las que las empresas se fueron del país al bajar los precios del oro en el mercado mundial; y, por otra parte, por desconfianza en la capacidad de las instituciones nacionales y los profesionales de Costa Rica. La discusión legislativa se dio en un marco de argumentación técnica mal interpretada. La consecuencia es que la ley prohibirá el uso de cianuro y mercurio en unos pocos años y los mineros artesanales, que esa misma ley pretende proteger, se quedarán sin trabajo o se mantendrán en la clandestinidad e ilegalidad.
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